lunes, 29 de diciembre de 2014

Las joyas de Forestier

Aunque son numerosas y maravillosas las obras que Jean-Claude Nicolas Forestier (1861-1930), realizó a lo largo de su vida, queremos destacar en esta entra, la preciosa herencia que dejó en España.

1911. Parque Ascensión en Badajoz.











1912. Jardines de la Casa del Rey Moro en Ronda.










1914. Inauguración del parque de María Luisa en Sevilla.










1915. Jardines del Palacio de Moratalla en Hornachuelos.









1916. Jardín del Palacio de Liria en Madrid.










1916. Jardín de la Plaza de Armas de la Ciudadela de Barcelona.










1916 - 1923. Jardines de Miramar y Laribal en la urbanización de Montjuic para la Exposición Iberoamericana de Barcelona.









1917. Jardín en las caballerizas del Palacio de la Magdalena de Santander.










1918. Parque del Guinardó en Barcelona.










1927. Jardín de los Condes de Castilleja en Castillejar de Guzmán.









1929. Jardín del Colegio Mayor Santa María del Buen Aire en Sevilla.











También hay que destacar algunos que no aparecen anteriormente como son el jardín de Ángel Pérez en Valdenoja, o el jardín de la casa de Muñoz Ramonet en Barcelona.

Si conocéis más obras de este fantástico arquitecto en España, podéis dejar aquí vuestros comentarios.

Un saludo.

martes, 16 de diciembre de 2014

Maldita radiación...


El otro día estaba leyendo un artículo sobre nuevas tecnologías y aparecía algunos comentarios que citaban los beneficios de poner plantas al lado de un ordenador o de otros aparatos que emiten radiaciones, para así evitar que esas radiaciones nos afectaran a los humanos.

Pues lamento aquí negar ese mito. En cierta manera, hay algunas especies de plantas que se ven menos afectadas por las radiaciones que otras, como por ejemplo los cactus. Sin embargo, en cualquier caso por mucho que a estas especies les afecte menos, eso no quiere decir que esté demostrado que absorben esas radiaciones para que nos afecten menos a los humanos.
Sí bien, nunca está de más tener una plantita en nuestra oficina o despacho, no por si acaso le da por absorber la maldita radiación, sino más bien para decorar, sobre todo, si la colocamos en una bonita jardinera como las que se pueden encontrar en www.hidrojardineras.com.

Un saludo a tod@s.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Ya que contaminamos, por lo menos reducimos el impacto ambiental de nuestras acciones.

Durante muchos años, consciente o inconscientemente contaminamos. 
Es el caso de la ampliación del vertedero de Colmenar Viejo en Madrid. Se incluyó en el Proyecto de Ampliación del vertedero de residuos urbanos del citado lugar, la reforestación en el entorno de las instalaciones, para evitar el impacto ambiental que las obras pudieran provocar. Y, efectivamente, se ha cumplido con lo escrito. Se destinarán unos 250.000 euros para plantar algo más de 18.000 árboles y arbustos, pero es que además, como pantalla vegetal a las instalaciones, ya se plantaron en su momento, casi 3.000 árboles y arbustos. 
Sin embargo, aunque no es este el único caso en el que se reduce el impacto ambiental tras contaminar y transformar la superficie terrestre; pues muchas empresas mejoran los procesos productivos o revalorizan sus residuos, como ejemplo; es cierto que no nos preocupamos en muchas ocasiones todavía, por las consecuencias que nuestras actividades pueden acarrear para la salud de otros seres vivos o de nuestro planeta en general.
Así, alegra leer noticias como estas, y aunque no podamos evitar contaminar; ya que en algunas ocasiones necesitamos productos y servicios que irremediablemente tienen efectos nocivos durante su producción y después de consumirlos; sería conveniente que intentáramos poner remedio a los rotos que provocamos en la Tierra.